martes, 21 de abril de 2009

El corazón de Racing pudo mucho más que el de River


En los que fueron los mejores 45 minutos de la era Lombardi, Racing pudo irse con la mínima ventaja luego del primer tiempo. El complemento fue todo de River Plate, pero su propia incapacidad a la hora de buscar el empate, sumado a la gran actuación de Migliore, terminaron por sellar una victoria que deja a la Acadé aún más lejos de la zona de promoción y descenso directo.

Recién ayer, enfrentando al siempre temible River, el simpatizante académico pudo vislumbrar la verdadera capacidad del entrenador volcando toda su experiencia y conocimientos hacia sus dirigidos. Si bien ante Estudiantes el equipo ya había mostrado alguna mejoría, sobre todo defensiva, todavía restaban por perfeccionar varios aspectos de juego, sobre todo, el ofensivo.

A la Academia de Caruso le costaba horrores crear una situación de gol. El encuentro ante el Pincha muestra un ejemplo claro: Caballero tuvo en sus pies la única posibilidad de concretar un tanto durante los 90 minutos. Sin embargo, ayer la cuestión cambió radicalmente. Además del gol de Lugüercio, tras una seria de rebotes dentro del área luego de un tiro libre ejecutado por Lluy, Racing tuvo varias situaciones de gol. La más clara la tuvo Wagner: Una gran jugada de Zuculini y un magnífico cambio de frente del Payaso para la llegada solitaria del ex Olimpo, dejaron en situación mano a mano al 8 de la Acadé, pero éste no supo cómo resolver la situación y casi que le donó el balón al arquero de River, Barbosa.

Una tijera de Caballero dentro del área luego de un centro de Shaffer podría haber terminado en golazo y en el cierre definitivo del Cilindro de Avellaneda, pero la pelota se fue lejos del arco. González probó de media distancia a los 21 y obligó la estirada del portero rival. Bryan Lluy, una de las figuras del primer tiempo, no sólo desempeñó su función de marcador por la derecha, sino que en dos jugadas se vistió de Rubén Paz y colocó dos pases entre líneas que generaron dos situaciones de peligro: Pablo Caballero, con poco ángulo, no pudo superar a Barbosa en otra circunstancia clara de gol y Lugüercio fue derribado al borde del área yendo con toda su potencia a buscar la asistencia del chico de Racing.

Parecía utópico, hasta hace dos semanas atrás, poder pensar que esta Academia con Caruso sentado en el banco de suplentes podía llegar a generar tanto peligro a un rival. Es posible que el parate y la mini pretemporada hayan ayudado a resolver, en parte, esta carencia futbolística.

¿Qué fue de River durante los primeros 45? El equipo dirigido por Pipo Gorosito hizo lo que Yacob les dejó hacer. El 5 albiceleste se encargó de borrar de la cancha a cuanto jugador rival pasara por su sector del campo de juego. La única posibilidad de abrir el marcador para los de Nuñez la tuvo Abelairas, quien ejecutó un tiro libre de manera brillante, pero no tan brillante como la respuesta de Migliore que fue sencillamente espectacular.

Desde Racing.com.ar sostuvimos hace varias fechas que al plantel académico se le iba a hacer muy difícil superar la penosa situación deportiva en la que se encuentra sin que alguno de los tres arqueros levantara significativamente su nivel. No es casualidad que esta remontada albiceleste, consiguiendo 7 de los últimos 9, esté aparejada a buenas actuaciones de Migliore.

Dos episodios transcurridos en la primera etapa fueron determinantes para le victoria de la Academia: Augusto Fernández y Quiroga debieron salir por lesiones, dejando sus lugares a Barrado y Sánchez. Teniendo en cuenta que en el banco Millonario yacían Gallardo y Falcao, Gorosito perdía a uno de sus jugadores titulares para poder pensar en un River diferente para el complemento.

Sea por el cansancio debido al gran desgaste del primer tiempo o a la necesidad de la Banda de conseguir el empate, Racing durante todo el complemento se refugió dentro de su área. Ni Wagner, ni Zuculini, ni Yacob ejercían la presión que les había sido tan efectiva para neutralizar a los volantes rivales. Aveldaño y Martínez, de gran partido anulando a Fabbiani, ya no podían contener al Ogro de la manera en que lo hicieron durante la primera etapa. Y si a esto le adherimos la entrada del Muñeco Gallardo a los 13, el resultado dio un complemento lleno de sufrimiento y luego satisfacción ante cada ataque de River y la consecuente respuesta del arquero albiceleste.

Faltando dos minutos para que se cumpliera el tiempo reglamentario, Rosales tuvo la posibilidad de hacer valer la paternidad que pesa sobre ambos equipos, pero, tal vez lo que será la atajada de la fecha, se lo impidió. Esta vez, la figura de Pablo Migliore fue mucho más que los 47 encuentros, ahora 46, que forman el hilo conductor de esta crónica sobre una paternidad.

¿Fue justo el resultado? El amplio dominador del primer tiempo fue Racing, así como River lo fue en la segundo etapa. Sin embargo, el equipo dirigido por Caruso, durante su instancia dominadora, fue más equipo mostrando una idea clara de juego, que los dirigidos por Pipo durante sus 45 minutos, quienes atinaron desesperadamente a conseguir el empate sin la lucidez necesaria para hacerlo. Además, defensivamente Racing tuvo un cotejo casi perfecto durante los 90 minutos. Todas estas razones dan como conclusión que si bien el empate no hubiera sido un resultado fuera de contexto, la victoria académica pareciera justa. Igualmente, poco importan los merecimientos a la hora de sumar de a 3 para escaparle al descenso.


http://racing.com.ar/noticia.php?id=2151




En mi opinión, éste es un gran triunfo contra un gran rival, y además, ayuda al equipo a salir de abajo de la tabla, y de dejar atrás a los equipos que están en la lucha por el descenso.

Este resultado podría haber significado mas, si Central hubiera perdido puntos, pero ganó en condición de visitante ante un rival directo por el descenso, San Martín de Tucumán, y quedó con los mismos puntos que Racing.

La próxima fecha, se enfrentarán en Rosario, Racing Club y Central en una final, y se verá quien sale de la promoción.

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